El primer gran golpe de Álvaro González para controlar el fútbol colombiano

Sin duda ha sido uno de los hombres con más poder en la dirigencia del balompié nacional. No sale tanto en medios de comunicación y su cargo no parecería tan importante como el de otros, pero su influencia ha sido decisiva. Ha soportado todo tipo de escándalos y sigue aferrado a su puesto.

“Siempre me han gustado más los cargos operativos que los ejecutivos. Me gusta el barro”, le dijo González Alzate a La Patria en 2014. Nació en Manizales el 3 de septiembre de 1944 y jugó fútbol aficionado en varios clubes. Solo mide 1,58 metros, era “pata-brava” y nunca logró graduarse de Derecho en la Universidad de Caldas. Su carrera como directivo del fútbol la inició al lado de su hermano Carlos Ernesto en el Club Los Llanitos en una vereda del municipio de Villa María.

También organizó diferentes actividades en Fresno y asistió a su hermano que se desempeñaba como secretario del Comité Municipal de Fútbol de Manizales. Más adelante lo reemplazó como secretario de la Liga de Manizales e inició de lleno su papel en el fútbol aficionado. Al mismo tiempo ocupó cargos en la Universidad de Caldas, en la Contraloría de Caldas y fue secretario de la Tesorería General del Departamento. Sin embargo, lo de González Álzate era el fútbol.

Presidentes del Fútbol Colombiano que terminaron en la cárcel o asesinados

A mediados de los 80 quiso boicotear la Difútbol organizando un campeonato aficionado paralelo. No funcionó, pero lo nombraron Director Ejecutivo de la Difútbol. Álvaro González logró notoriedad al crear el Colegio Nacional de Árbitros con el fin de limpiar el arbitraje colombiano que estaba bastante desprestigiado y amenazado por lo que ocurrió en la década del 80 con el narcotráfico. A comienzo de los 90 también era Fiscal de la Federación Colombiana de Fútbol. En 1992 empezaron los rumores de unas cuentas que no estaban claras del Mundial de Italia 1990.

El gran implicado era el presidente de la FCF, León Londoño Tamayo. Empezó un cruce de declaraciones entre Londoño y González. El fiscal tenía un informe listo que debía presentarle al Comité Ejecutivo integrado por: Gustavo Moreno Jaramillo, Arturo Bustamante, Efraín Pachón Roncancio y Hernán Mejía Campuzano. Jorge Correa Pastrana (Presidente de la Dimayor) y Saúl Velásquez (Presidente de la Difútbol) podían asistir, pero en ese momento no tenían voz ni voto.

León Londoño dilató la citación, pero González Álzate tenía la potestad de convocar una Asamblea Extraordinaria. Los problemas entre el presidente de la Federación con la Difútbol venían de tiempo atrás, pues como lo dijo Álvaro González en 2014: “Londoño era buen directivo, pero enemigo del fútbol aficionado”. Según el fiscal González faltaban soportes de 500.000 dólares que en su mayoría provenían de la boletería en el Mundial de Italia 1990.

En marzo de 1992 se realizó la Asamblea General, León Londoño presentó su renuncia irrevocable y extrañamente aparecieron los soportes del dinero que faltaba. “Me voy para evitar una división del fútbol colombiano. Yo no soy de la filosofía de divide y reinarás. Mi principio es el de la unión para gobernar. Por eso, creo que por encima de las personas debe estar el deporte y el beneficio del país”, dijo León Londoño que desde 1982 ejercía como presidente. Su imagen era buena por devolver a Colombia a una Copa del Mundo e iniciar el proceso con Maturana.

“No me cabe en la cabeza el hecho de que las cuentas se manejen como en una tienda”, le dijo González Álzate a El Tiempo en ese momento. La Dimayor tampoco quería a Londoño porque en la millonaria negociación con Bavaria y Avianca para patrocinar a la Selecciones Colombia los ignoraron. A Londoño lo tildaban de dictador y algunos creyeron que eso de las cuentas solo fue el “Florero de Llorente” para propiciar su salida. Álvaro González salió como ganador.

A González lo atacaron diciendo que no podía ejercer como Revisor Fiscal, porque no era contador y eso era ilegal. Además, que no podía tener un cargo en la Difútbol y al mismo tiempo en la Federación. El caldense era conocido por saber la “letra menuda” de todo y explicó que él no era Revisor Fiscal, sino el cargo era simplemente Fiscal. De otro lado, que el Comité Ejecutivo era el único que podía interpretar las inhabilidades para sus dos puestos.

Juan José Bellini llegó como presidente de la FCF y le ofreció a González Álzate ser el Gerente General. Sorpresivamente no aceptó, aunque un año después, en 1993, se quedó con el puesto de presidente de la Difútbol. Reemplazó a Saúl Velásquez que renunció por amenazas contra su vida, las cuales aseguró provenían de Bellini y González Álzate. La jugada política de Álvaro González estaba clara, era mejor manejar a 34 ligas (32 departamentos, más Bogotá y Fuerzas Armadas) que estar en la Dimayor con menos clubes o en la Federación donde los directivos van y vienen. Desde entonces González Álzate ha sido intocable y por él han pasado algunas de las decisiones más trascendentales del fútbol colombiano. Ningún otro presidente de la Federación Colombiana de Fútbol se ha metido con Don Álvaro.